Los productos ecológicos, una tendencia saludable al alza en España

Los productos ecológicos, una tendencia saludable al alza en España

Es una realidad que la alimentación ecológica experimenta un boom en España y es una tendencia imparable a la luz de los últimos datos correspondientes al año 2017, que aún no ha terminado.

Durante estos últimos diez meses, se ha incrementado un 40% la demanda de productos ecológicos respecto a años anteriores. Además, nos situamos a la cabeza de los países europeos con mayor superficie de agricultura ecológica: 1,9 millones de hectáreas, por delante de Italia y Francia, según datos elaborados por IFOAM EU Group.

 

¿Por qué elegir ecológico?

En ocasiones, tendemos a pensar que la elección de una producción y alimentación ecológicas se deben únicamente a una moda pasajera sin detenernos a pensar que, realmente, es positivo para nuestra salud.

Pero más allá de una tendencia, los consumidores valoran cada vez más positivamente saber de dónde procede el producto que van a consumir y el proceso de elaboración que ha seguido hasta llegar al mercado o al plato de su mesa.

El hecho de que, por ejemplo, no contengan aditivos sintéticos ni pesticidas o que no hayan sido genéticamente modificados  es una clara razón de peso para optar por lo ecológico.

Evidentemente es más saludable, pero el aspecto, el color, el sabor y el aroma del producto es también distinto. Es natural. A ojos de un consumidor cualquiera las diferencias saltan a la vista y cuando es el paladar el que toma la decisión final es complicado resistirse a un producto que conserva todas sus propiedades y que, además, es saludable.

Pero, existe otra razón de peso por la que la tendencia ecológica se mantiene en alza en España y a nivel global. Son motivos puramente ideológicos gracias a una conciencia colectiva respetuosa con el entorno y con el medio ambiente.

Los síntomas de agotamiento de diferentes ecosistemas y la vulnerabilidad del entorno empiezan a ser evidentes. Y una forma directa y sencilla de cuidar la naturaleza y de respetar la diversidad animal es la producción ecológica que, también es más fiable porque conlleva asociado un nuevo modelo de relación productor-consumidor más directa, sencilla y de confianza. Este aspecto nos permite saber cómo ha sido elaborado el producto y qué es lo que vamos a comer de primerísima mano.

Asimismo, tendemos a juzgar de mayor calidad el producto ecológico, precisamente, porque no ha pasado por otras manos que la del agricultor, ganadero o productor. Y esta experiencia avala el alimento que vamos a consumir.

Esto no quiere decir que el producto manufacturado pierda calidad. Sin embargo, está sometido a diversos factores que escapan al control y que no nos aseguran que el producto adquirido no haya sido manipulado en exceso.

 

Boom ecológico y sostenible

Por esta razón, han surgido  y siguen apareciendo iniciativas de producción ecológica que vinculan y hacen partícipes a los consumidores. Hablamos de la posibilidad de crear tu propio huerto, por ejemplo, como el proyecto de la Huerta de Montecarmelo o eventos donde la alimentación ecológica es la protagonista, como Big Picnic.

Aquellos son solo dos ejemplos entre una amalgama de iniciativas de venta de productos frescos y saludables en el marco del comercio de proximidad, de productor a consumidor, como La Colmena que dice Sí o Farmidable.

En cualquiera de ellos, el comprador tiene la certeza y la garantía de estar adquiriendo calidad en una amplia lista de productos de su cesta de la compra, como es el caso de las cremositas. Lo mismo ocurre en el Mercado de la Cámara Agraria donde los consumidores se aseguran la adquisición de productos 100% naturales, con denominación de origen y de la mano del productor.

 

Croquetas 100% ecológicas

En la línea de la tendencia de la alimentación saludable, las cremositas también disponene de una oferta gastronómica totalmente ecológica en su carta de productos: son nuestras deliciosas croquetas de pisto natural y las que elaboramos con queso mozzarella y espinacas.

En consonancia con la filosofía de la producción ecológica, el proceso de elaboración es artesanal a base de productos naturales procedentes de la agricultura y ganadería ecológicas. Conforme a los estándares del Reglamento Europeo de la Agricultura Ecológica, se procede también a la elaboración de la crema bechamel y al posterior moldeado y rebozado final de la croqueta.

Es un claro ejemplo de una alimentación saludable en el marco de la producción ecológica, que os invitamos a degustar y disfrutar.

Las ciudades se suman a la tendencia del producto de kilómetro cero

Las ciudades se suman a la tendencia del producto de kilómetro cero

Aunque es más fuerte en países vecinos, como Italia o Francia, la realidad es que en España el producto de kilómetro cero está cada vez más presente en nuestras vidas y nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida y también nuestra forma de consumir y alimentarnos en un mundo que vive acelerado.

La Comisión Europea destacaba ya en un informe de 2013 que los consumidores europeos reclamamos cada vez más “alimentos de calidad, frescos y locales”. Y es que el producto de kilómetro cero, cargado de ventajas y buenos argumentos, ha rescatado, por fortuna, al comercio cercano y la relación de confianza entre el productor y el consumidor, una relación que nunca debió de haberse roto empujada por la globalización.

Madrid con el producto de kilómetro cero

Sin ir más lejos, los madrileños se han puesto a la cabeza de esta tendencia y han rescatado la vieja y sana costumbre de mimar al pequeño comercio y saber, conocer y confiar de nuevo en aquello que compran y consumen.

Proyectos como La Colmena que dice sí o Farmidable son solo dos de los ejemplos de consumo cercano en los que el consumidor conoce los métodos de elaboración de los alimentos que va a adquirir, así como también el origen de los mismos. Hablamos, por tanto, de un producto de confianza y calidad 100%.

Además, yendo más allá, podemos hacer de nuestra conciencia de alimentación saludable un verdadero hobby el cual llevemos a la práctica con iniciativas solidarias y ecológicas como la que nos proponer La huerta de Montecarmelo. Aquí, el vecino de Madrid olvida los avatares de la gran ciudad con la opción de cultivar su propia huerta contribuyendo a una causa solidaria y a ahorrar dinero en la cesta de compra.

Y es que empezamos a notar que no llenamos nuestra cesta de cualquier manera, a lo loco empujados por las prisas y la falta de tiempo. Volvemos a interesarnos por un producto cercano, de confianza y de calidad, que llegue a nuestras manos directamente del productor. De ahí, el notable éxito de afluencia a las últimas ediciones del Mercado de la Cámara Agraria celebradas en Madrid.

Vecinos llegados de diferentes partes de la región degustan productos de denominación de origen, charlan con los productores y llenan el carro de la compra con alimentos ecológicos y frescos, que no han pasado por otras manos que no sea las del vendedor y el consumidor final. Se restablece el nexo de la proximidad y la confianza.

En este contexto, se celebra también el Mercado de Productores, habitualmente en el entorno de El Matadero de Madrid donde, entre todas las propuestas artesanales, se encuentran las cremositas para degustar junto a una amplia oferta de productos autóctonos.

 

Un consumo cargado de ventajas

La vuelta a la cadena corta de consumo está cargada de ventajas y buenos argumentos para seguir confiando en ella y expandiéndola entre aquellos que aún no la conocen.

Ecológicas: con el apoyo a la producción local, evitamos la huella ecológica o de contaminación que supone el traslado de alimentos de largas distancias hasta nuestros supermercados o centros de compra. El transporte internacional supone un impacto ambiental indudable que, de esta forma, estamos reduciendo o evitando. Asimismo, los productos de kilómetro cero se posicionan claramente a favor de la biodiversidad doméstica, lo cual también es un sello de garantía y confianza para el productor final.

Sociales: el tú a tú en la compra local implica establecer un lazo de confianza entre consumidor y productor, que fideliza. Cuando conocemos de dónde viene un producto, cómo ha sido elaborado y verificamos que es 100% natural volvemos a consumirlo. Estamos creando un nuevo modelo de consumo social, justo, solidario y fiable.

Saludables: no cabe duda alguna que los productos locales, que no necesitan ser sometidos a ningún proceso para mantenerlos en condiciones, gozan de unas propiedades de las que carecen los que habitualmente consumimos. El olor, el color y la frescura del producto local saltan a la vista. Frutas, verduras, hortalizas, lácteos son un claro ejemplo de ello.

Económicas: al final toda la cadena resulta beneficiada, porque el pequeño productor local consigue mantener un mínimo de producción proveyendo a una comunidad de compradores que, seguramente, no dejará de crecer. Por su parte, estos consumidores responsables cuentan con la opción de participar activamente en la cadena con algunos proyectos colaborativos donde forman parte de la producción, por ejemplo, con la participación de huertos urbanos.

Tan importante y tan concienciada está la Unión Europea con este nuevo modelo de consumo que a día de hoy tenemos a nuestra disposición etiquetas y certificados que nos informan del origen del producto. Por ejemplo, si son de kilómetro cero cuentan con su propio etiquetado, que nos garantiza que cumple todas las condiciones y contiene los atributos señalados.

¿Te apuntas al movimiento slow food?

Las Cremositas estrenan taller gastronómico en el próximo Big Picnic del Botánico de Alcalá de Henares

Las Cremositas estrenan taller gastronómico en el próximo Big Picnic del Botánico de Alcalá de Henares

No hay buen de fin de semana completo sin un momento gastronómico digno de mención. Y si, además, este es saludable, el plan es irrenunciable. Y es que este sábado 21 de octubre, de 11h a 19h, regresa a Madrid uno de los eventos gastronómicos más healthy, en concreto, al Real Jardín Botánico Juan Carlos I de Alcalá de Henares donde volveremos a repasar los must de un alimento sostenible y saludable 100% con las cremositas.

También, volveremos a responder a la misma pregunta y nos reconfirmamos en la respuesta: ¡por supuesto que una croqueta puede ser y es saludable! Lo mismo que cualquier otro frito que deseemos cocinar. Se ha extendido el falso mito de que los fritos son perjudiciales para nuestra salud y hacen perder todas las propiedades del alimento, pero nada más lejos de la realidad.

En Big Picnic veremos cómo un producto que se fríe, como son las cremositas, es tanto o más saludable que aquellos otros alimentos que se elaboran de otra manera. Dos de los secretos de los que hablaremos y de los que también os hemos dado unas pinceladas en el blog son los procesos de congelación  descongelación del producto y el arte de saber freír. Aquí está la clave del éxito de un buen frito saludable.

 

Talleres gastronómicos

En nuestro afán por acercaros y enseñaros la cocina artesanal, natural y saludable nos estrenamos en esta nueva edición de Big Picnic con dos talleres de cocina donde os enseñaremos a elaborar croquetas caseras.

Durante 90 minutos de duración y en dos sesiones formativas, de mañana y tarde (12h y 17h) vamos a preparar unas ricas cremositas, que más tarde degustaremos entre todos ¡para chuparnos los dedos!

Os queremos dar las gracias por la gran acogida de esta iniciativa, que llevamos a cabo por primera vez en el evento del Real Jardín Botánico de Alcalá de Henares. Las plazas ya están cubiertas al 100%, pero no os preocupéis porque esperamos informaros muy pronto de nuevos talleres.

 

Un evento saludable 100%

Los amantes de la cocina sana os encontraréis en vuestra salsa en esta nueva edición de Bic Picnic, ya que podréis asistir, junto a los talleres, a diferentes charlas, conferencias, degustaciones, venta de productos, puestos sobre agricultura ecológica y alimentación, entre otras actividades preparadas para alimentar a todas los paladares saludables y sostenibles que acudan a esta cita.

En el enclave único de esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad, podréis visitar los 29 stands de productos ecológicos y sostenibles y propuestas respetuosas con el medio ambiente y el denominador común del comercio justo de todos los participantes.

En el siguiente enlace podéis consultar el programa de actividades completo de esta jornada.  Asimismo, os recordamos, como en la anterior edición, que esta iniciativa podría ser una eficaz herramienta socioeducativa para erradicar el consumo irresponsable, reducir la huella ecológica de la producción alimentaria y extender la alimentación sostenible y saludable.

¡Nos vemos el sábado 21 de octubre de 11h a 19h!

Las Cremositas se unen a los productores del Mercado de la Plaza del Huerto de Montecarmelo

Las Cremositas se unen a los productores del Mercado de la Plaza del Huerto de Montecarmelo

Desde este domingo podréis encontrarnos en el norte de la capital, en concreto, en el barrio de Montecarmelo. Allí os esperamos junto a otros compañeros productores para ofreceros, como siempre, productos frescos, sanos y ecológicos.

Tomad nota, porque el nuevo enclave al que os emplazamos os va a enamorar no solo porque es inimaginable a pocos kilómetros del centro de Madrid sino por el contexto solidario en que vamos a hacer las delicias de todos los que vengáis a probar y adquirir las cremositas.

Estaremos en el Mercado de la Plaza del Huerto de Montecarmelo (C/Monasterio de Huelgas, 15) en el marco del  proyecto solidario y ecourbano de  la Fundación Carmen Pardo-Valcarce donde los productores se dan cita un domingo al mes. El próximo es mañana, 8 de octubre, de 9:30 a 15:30; y el siguiente tendrá lugar el 12 de noviembre a la misma hora.

Este mercado tiene un importante acento solidario ya que cuenta con el apoyo de profesionales con discapacidad intelectual quienes trabajan en los huertos, además de dar soporte tanto a los puestos del mercado como a los talleres que se imparten.

El ambiente del Mercado de la Plaza del Huerto de Montecarmelo invita a  pasar un buen día de fin de semana en familia. Allí podréis encontrar, como suele ser costumbre, nuestras ricas cremositas entre una larga lista de propuestas  de actividades a realizar en familia: desde la siembra de productos hasta la participación en los talleres ecológicos y la degustación de los alimentos.

Hasta 200 huertos urbanos conforman este espacio ecológico, que no deja de crecer impulsada por la demanda creciente de madrileños interesados en formarte del proyecto de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce.

Con esta iniciativa se pone de manifiesto, una vez más, que el comercio justo y solidario no es una moda pasajero sino un concepto de vida al que se suman cada vez más vecinos de Madrid.  Y es que en este entorno idílico podréis adquirir productos frescos y de denominación de origen fomentando así un consumo más justo, cercano y responsable.

¡Las cremositas os esperan!  ¡Nos vemos en Montecarmelo!

¿Es igual de saludable un producto congelado que uno fresco?

¿Es igual de saludable un producto congelado que uno fresco?

En la actualidad, prima el consumo de productos congelados. De hecho, casi siete de cada diez hogares consumen este tipo de alimentos, según los últimos datos de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU).

Con este panorama, no es de extrañar que los alimentos congelados se hayan impuesto y cada vez estén más presentes en nuestros supermercados de confianza. Ante esta nueva situación, siempre surgen las mismas dudas:

¿Son saludables?, ¿El hecho de que sean más baratos supone que también pierdan algunas de sus cualidades nutricionales?, ¿Sabemos conservar, descongelar, cocinar y consumir productos congelados?

Todas estas preguntas tienen respuesta y algunas nos pueden sorprender ya que, en primer lugar, los alimentos congelados no tienen por qué ser menos saludables ni perder sus cualidades respecto a los productos frescos y de temporada. En efecto, un alimento que se congela adecuadamente no pierde ni sus propiedades nutricionales ni tampoco las cualidades organolépticas, es decir, su textura, su color o su sabor. En este último aspecto, toda congelación implica una mínima pérdida de estos factores. Sin embargo, es prácticamente inapreciable para casi cualquier paladar. Asimismo, los alimentos frescos también pueden perderlos si no los conservamos ni consumimos en el momento adecuado. Esto ocurre más veces de lo deseado, pues este tipo de productos demandan tiempo también para su elaboración antes del consumo.

El papel de la técnica del congelado es fundamental para que se conserven propiedades nutricionales y cualidades. Por ejemplo, este tipo de producto debe congelarse justo después de la recolección o de su elaboración y se hace a una temperatura de -40ºC. Una mala congelación supondrá siempre una pérdida del color, textura, nutrientes y sabor del alimento a la hora del consumo.

También es necesario señalar la diferencia entre el proceso de congelación y el de ultracongelación. Expertos como la nutricionista Laura Zurita Rosa, de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid (Addinma) afirman que si se ultracongelan en el momento de la pesca, recolección o inmediatamente después de su elaboración, la calidad nutricional puede ser incluso superior a la del producto fresco.

Ni siquiera el hecho de que sean más baratos deben hacernos dudar. Esto se explica por una sencilla razón. Y es que los alimentos congelados se recolectan, preparan y congelan en plena temporada o en momentos de alta demanda, cuando existe más oferta y precios muy competitivos, de modo que permite que se mantenga ese precio competitivo durante todo el año.

Por tanto, un producto bien congelado es siempre un producto saludable e igual de recomendable que un alimento fresco.

Sin embargo, otro factor importante que debemos tomar en consideración en este proceso es el de la descongelación. En numerosas ocasiones, la falta de tiempo nos empuja a precipitarnos y consumir los productos congelados sin prestar atención a las indicaciones previas de descongelación. Estas son tan importantes como el propio proceso de congelación previo. De él también depende que se mantengan las propiedades nutricionales y las cualidades organolépticas.

Es necesario seguir siempre las instrucciones del envase y asegurarnos que hemos congelado adecuadamente el alimento y que nuestro frigorífico está preparado para ello.

Ahora bien, puede ocurrir que hayamos roto la cadena frío en el proceso de compra (por ejemplo en época de altas temperaturas, sin bolsas isotérminas o recipientes preparados, lleguen a casa casi descongelados). En este caso, lo mejor es consumir al momento, no volver a congelarlos.

También, en otras ocasiones, superamos el periodo máximo aconsejable para mantener un producto congelado en nuestro frigorífico, que puede establecerse entre los seis meses y el año. Después de ese tiempo, estamos consumiendo un producto congelado que ya no conserva las propiedades iniciales.

El ahorro de tiempo en la elaboración y la posibilidad de consumirlos en cualquier época del año es una de las grandes ventajas, junto al ahorro de tiempo y la facilidad de preparación.

Desde el punto de vista de salud, la congelación evita también la proliferación de patógenos y degradación de los alimentos.

Y, en el caso particular de Las Cremositas, no podemos dejar de recordaros que sus ingredientes son frescos y naturales.  Nuestras croquetas se realizan manualmente siguiendo un proceso 100% artesanal tanto en la elaboración de la bechamel como en su posterior moldeado y rebozado, listas para comprar y consumir adecuadamente siguiendo los consejos que ya hemos compartido en otras ocasiones.

Las croquetas Las Cremositas, que encontráis disponibles en ‘La Colmena Que Dice Sí’ y en ‘Mercado de Productores’, se venden ultracongeladas y no incorporan ningún tipo de aditivo industrial ni conservantes, por lo que presentan las ventajas de los productos congelados de alta calidad. Eso sí, aunque durante el primer año desde su preparación su consumo es perfectamente seguro, nosotros recomendamos realizarlo durante los 3 primeros meses de su elaboración para asegurar que el sabor se mantiene tan increíble como el primer día.

¡Esperamos que las disfrutéis!

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